Conflictos mundiales * Blog La cordura emprende la batalla


lunes, 29 de agosto de 2016

Entrevista a George Carlin - (Subtítulos en español)


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 Me encontré con esta entrevista y sentí la necesidad de traducirla. Espero que la disfruten

Link del video original (Gracias!): https://www.youtube.com/watch?v=CewUV...






Heraldo de Aragón señala que una diputada autonómica de Podemos lleva mal las uñas

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“Maru Díaz no había tenido tiempo de hacerse la manicura, ya que en algunas de sus uñas llevaba más de un desconchón. Por cierto, que lucía un colorido esmalte del mismo tono que el nombre de su compañera de partido: violeta”. Bajo el título ‘Maru Díaz, de uñas’, este es el texto publicado este lunes en el periódico Heraldo de Aragón, en una sección que pretende ser ‘original’.






El contenido sexista del comentario, que señala que en una rueda de prensa la diputada “se mostró de uñas,  no por aguerrida, que también, sino en el sentido más literal de la expresión”, ha indignado a militantes y dirigentes de su partido


Que han respondido en las redes con el hashtag #MachismoDeUnas.





Rajoy se reúne con Sánchez para volver a hacer el ridículo



Los analistas políticos se ríen a carcajadas cuando recuerdan las críticas de Rajoy a Pedro Sánchez por retrasar su investidura en la anterior legislatura, y por el formato de la misma, empezando a las cuatro de la tarde para impedir las intervenciones de los grupos hasta el día siguiente. Al presidente del Congreso, Patxi López se le llamó de todo menos bonito. Ahora han cambiado las tornas y es la actual presidenta, Ana Pastor, la que se ha convertido en el blanco de todos.


Cuantas más horas transcurren y menos quedan para el comienzo de la sesión parlamentaria, mayores son las razones de Pedro Sánchez para decir “no”. Y la responsabilidad de unos terceros comicios se ha vuelto, como un boomerang, contra Rajoy. “Está haciendo lo mismo que tanto criticó a Sánchez en la anterior legislatura”, dicen los analistas cuando recuerdan el “Pacto del papel mojado”, también denominado “Acuerdo de los Toros de Guisando”, irónicamente “por su trascendencia histórica”


La reunión de este lunes no va a servir para cambiar de idea a los socialistas. Ni tampoco lo que Rajoy vaya a decir, – nada nuevo-, el martes. Una semana más perdida.


Y lo que toca, ahora, preguntarse es lo que va a pasar después, cuando Rajoy haya recibido ese “zasca” que tantas ganas tiene de darle Pedro Sánchez. Porque, a partir de ahí, las tortas se van a oír con tal fuerza que van a venir todos los camareros de la Puerta del Sol. Todos van a recibir lo suyo. Pedro Sánchez, de un partido dividido que puede acabar siendo residual. La famosa frase de Felipe González de que “cualquiera en mi grupo puede hacer papilla a los del Partido Popular” se va a recordar en los anales de los chistes del siglo XXI. La desmesurada y torpe ambición del madrileño puede acabar por hundir a una formación histórica que ha pasado por todo en sus más de cien años de existencia.


Peor lo va a tener el PP. Rajoy lo tiene mal. Si no logra ser presidente se puede encontrar con varias causas penales por corrupción. La famosa imputación al PP en una de las causas de Bárcenas, y las sospechas judiciales de financiación ilegal le pueden pasar factura. Pero lo que más le va a afectar será su peculiar forma de ser. Su “falta de reflejos”, más bien, su vagancia e imprevisión son sus peores enemigos. Lo fue cuando perdió unas elecciones que tenía ganadas frente a Rodríguez Zapatero y, como se descuide, lo va a volver a ser. Depende del cabreo de la ciudadanía a pesar de que se diga por ahí que unas terceras elecciones darían al PP mayoría absoluta. Eso está por ver.
Tampoco saldrán bien parados los nacionalistas ni Podemos, ni Ciudadanos por mucho que se empeñen en publicitar mediante “paripés” su programa electoral.


La verdadera incógnita no está en el futuro de los políticos incapaces de encontrar una fórmula que, poniendo a cada cual en su sitio, desbloquee la situación política. Es el Rey, Felipe VI, el que puede jugar un papel determinante. En una situación límite, el Monarca puede llegar a proponer a un independiente, aceptado por todos, para someterse a la investidura. Ni Rajoy ni Sánchez, ni Iglesias ni Rivera. Estos, o aceptan o definitivamente se someten a un dictamen de las urnas donde se pueden encontrar con su definitivo hundimiento. Todos. A pesar de lo que digan los pronósticos.



 Ernesto Carratalá  

Están vacilando con nosotros



No pueden ser los agobiantes calores veraniegos los que han convertido a esta casta en la más incompetente y despreciable.


Al principio se parecía más a la ceremonia del aburrimiento, algo así como cuatro jugadores en una mesa echándose horas y horas al más aburrido de los juegos de mesa, el denominado “tute cabrón”. Ahora no, ahora sencillamente se cambian cromos y como no se ponen de acuerdo en el valor de los cromos hacen como los niños pequeños. O lo mío, o no juego.


Los medios de comunicación tenemos una responsabilidad de primer orden. ¿Y si mandásemos a toda la casta a la mierda y pusiéramos fechas, como hacen ellos, para que los ciudadanos se enteraran de algo? Algo así como, el próximo viernes daremos noticias si las hay, y si no es así lo intentaremos el siguiente, y así sucesivamente, hasta que alguien deje de berrear o de enfurruñarse, y diga algo interesante que nos saque del pozo. O más exactamente, que les saque del pozo donde se han metido ellos solitos.

¿Entonces qué ha pasado? Que la ciudadanía ha asumido con su voto unas responsabilidades que no puede ahora pasárselas al adversario y quedarse tan pancho

Ni los hermanos Marx conseguirían escenas tan cómicas como las protagonizadas por el representante del PP, con su sonrisa de caballo, o la locuacidad disparatada del de Ciudadanos, Girauta, carne de profesor académico, que cuando termina sus explicaciones, que casi nadie ha alcanzando a entender, jamás osaría decirle: ¿Podría usted explicarme algo que no me ha quedado claro? ¡Imagínense que lo vuelve a repetir todo!. La jeta de cínico del portavoz del PP, facilita mucho su brevedad y se la agradecemos los sufridos ciudadanos.





Negociación trucada


Parece que se está discutiendo las consecuencias de Waterloo y en el fondo es una negociación trucada que no sirve para nada. Mientras los demás no muevan ficha es como si jugaran al parchís. 


Ahora bien, hay momentos épicos que ni siquiera el gran Groucho Marx habría superado. El de un presidente del gobierno, aunque sea en funciones –todos los presidente ejercen en funciones, ¿O no es así?- tiene el desparpajo de negar a una periodista una afirmación que él mismo ha hecho. Silencio, y no se le ocurra replicar, porque para Mariano Rajoy el gremio periodístico es como el ganado; sirve para que se lo coman y lo trata con el desprecio de quien no tiene otro fin que el de ser devorado.


No pueden ser los agobiantes calores veraniegos los que han convertido a esta casta en la más incompetentes y despreciable, probablemente, en toda la historia de la transición, lo que es mucho decir si repasamos aquella fauna inolvidable. Y no puede ser porque ninguno de estos caballeros ha salido del aire acondicionado ni para hacer sus necesidades mínimas.


¿Entonces qué ha pasado? Que la ciudadanía ha asumido con su voto unas responsabilidades que no puede ahora pasárselas al adversario y quedarse tan pancho. Si este país y este gobierno se van al carajo – cosa que no vendría nada mal, puesto que más bajo de lo que hemos caído ya no se encuentra fondo-, cada cual tendrá que asumir su papel. ¿Votó usted a Rajoy?  Pues, jódase. ¿Creía que el soldado Sánchez podía alcanzar las cotas de genialidad de su antecesor Zapatero? Pues, habérselo pensado antes.


Los cielos se conquistan peleando


Achicados los de Podemos por sus propios errores, por el pirateo mediático que ha sufrido y al que no ha sabido responder en tigre, sino en gato de angora. Los cielos, ay, se conquistan peleando, no siendo buenos chicos; ninguno de tus adversarios te perdona por el simple hecho de que sonríes y haces de cómplice. Y sobre todo, porque es un partido tan joven, tan joven, que no tiene aún experiencia de perder. Un partido que no sabe perder, tiene siempre un futuro incierto.

Ni los hermanos Marx conseguirían escenas tan cómicas como las protagonizadas por el representante del PP, con su sonrisa de caballo, o la locuacidad disparatada del de Ciudadanos, Girauta, carne de profesor académico

Ciudadanos será siempre un comodín de la baraja, eso que los comentaristas denominan “partido bisagra”. Son los más difíciles de mantener, porque la militancia es como una película de romanos; están los protagonistas y luego un montón de extras a la espera de un agujero para colarse y robar plano. Si todo partido es una agrupación de gente con ambición política, de lo contrario sería una ONG, los partidos bisagra es un club de gente voraz. (No se olviden de aquel UPyD). Duran lo que las oportunidades de trepar, no admiten el fracaso, ni la duda.


Están vacilando con nosotros porque hemos vuelto a perder la capacidad de rebelarnos.
 
 
 
 
 
 
 

El burkini: la traición





Corría el año 1995 y en Argelia, los islamistas empezaban a pegar tiros en la calle a mujeres que se resistían a la consigna de llevar velo. Me lo contó Fayza en un bar de Cádiz. Ella, periodista argelina, había tenido que huir a España ante las amenazas. Se dio cuenta de que no tenía futuro en su patria el día que entró en la redacción y, como de costumbre, quiso dar un abrazo a un colega. Cuando el hombre la rechazó y no le quiso ni dar la mano porque “tocar a una mujer es impuro”, Fayza sabía que Argelia había dejado de ser su país.



Siempre nos quedará París, pensó Fayza, pero se equivocó. En aquellos días, Francia estaba revuelta porque había tribunales que empezaban a prohibir a las alumnas el uso del velo en los colegios. El mismo velo que imponían a punta de pistola los islamistas que tenían amenazada de muerte a Fayza. Ese mismo modelo, estandarizado de Marruecos a Malasia, que es necesario para ocultar “los encantos de la mujer” y evitar así que ella, en la esfera pública, provoque pensamientos impuros en los hombres.


Ese símbolo del fundamentalismo religioso, que en Argelia muchas mujeres se veían obligadas a colocarse por primera vez en su vida para poder salir a la calle y volver vivas a casa, de repente era en Francia una muestra de “multiculturalidad” y de “libertad de vestir”. O eso decían los movimientos feministas, aplaudiendo a quienes intentaban llevarlo. A Fayza le dolió. “Me he sentido traicionada”, me dijo.


Han pasado 20 años pero la traición se sigue cometiendo. Lejos de ser una moda momentánea -también de eso se quiso disfrazar el hiyab en los años noventa-, el velo islamista se ha hecho con el poder. En las calles de Argelia, Egipto, Palestina, el norte de Marruecos, y sobre todo en el discurso: Europa cree ahora, a pies juntillas, que “las musulmanas llevan velo” porque “es su cultura”.


Es una mentira de tal envergadura que solo cabe compararla a la extensión de los yacimientos petrolíferos de Arabia Saudí o la profundidad de sus arcas públicas.


El debate tras la prohibición del burkini en algunas playas de Francia ha revelado la dimensión del colaboracionismo europeo con la expansión de la mortífera ideología wahabí. En su afán de “dar voz al colectivo afectado”, la prensa española publica artículos en los que salen a posicionarse... mujeres españolas conversas, como Laure Quiroga o Amanda Figueras, apoyadas por personajes como Brigitte Vasallo que sin declararse musulmanas defienden a ultranza el hiyab como “libertad de vestir”.


 Beneficiándose del secuestro del término “feminismo”, al definir el “feminismo islámico” como una postura que da a la mujer plena libertad de someterse a la doctrina religiosa elaborada por teólogos para proteger al varón contra la perniciosa influencia de la fémina.


Porque eso, y no otra cosa, es la justificación teológica del dogma del velo, el niqab y el burkini en el islam fundamentalista que hoy se ha hecho con el poder: evitar al hombre en el espacio público el mal trago de ver la piel o, Dios no lo quiera, el pelo de una mujer. Si lo atisbara, afirma la doctrina, podría tener pensamientos impuros e incluso verse incitado a asaltarla y violarla.


Para proteger la sociedad contra tales desmanes que forman parte de la naturaleza del varón, deben ocultarse “los encantos” de la mujer: hiyab para las normales, niqab -tapando todo salvo los ojos- para las especialmente guapas (esto no es una broma mía: es la doctrina oficial).


Es curioso el argumento final de las islamistas mencionadas cuando se llega a este punto: se declaran “hartas de que un hombre opine sobre cómo visten las mujeres”.



Una frase que revela la ideología que comparten con el burkini: el derecho a la palabra se da en función del sexo de las personas. Argumentar entre iguales sobre qué ocurre con la sociedad, debatir posturas políticas, eso ha quedado desfasado. Ahora se trata de segregar la humanidad en dos mitades, hombres y mujeres, que no deben tener opinión respecto a lo que haga el otro sexo. Encaja perfectamente con la ideología que, basándose en Biblia y Corán, niega a las mujeres el derecho al voto, porque la política es cosa de hombres.


Pero extrañamente, esa “hartura” de que “un hombre opine sobre cómo visten las mujeres” solo se aplica a quienes estén en contra del velo. Porque de la opinión de miles de teólogos, todos ellos hombres, que a lo largo de los siglos han elaborado la doctrina de la sexualidad del pelo de una mujer, de esa opinión no están hartas en absoluto. Que ni siquiera podrían imaginar qué es un 'hiyab' -no lo explica el Corán- sin esa opinión detallada de hombres barbudos sobre lo pernicioso que es su cuerpo, de eso se olvidan.


Se olvidan también de explicar que es esa ideología la que ha llevado a una australiana en 2004 a patentar la marca 'burkini' para “las mujeres deportistas y púdicas” y que la prenda es solo una expresión de ese “pudor” que consiste en no tocar a un hombre, salvo el marido o hermano, en no quedarse a solas con un hombre en una habitación “porque Satán es el tercero”. Con tal de camuflar la existencia de la inhumana ideología wahabí, todo vale, incluso proferir brillanteces como esta, dedicada al burka: “Pensar que esta prenda es patriarcal y que las mujeres no tienen manera de redomarla es una mirada totalmente colonial”. Palabra de Vasallo.



Colonial. Esa es la palabra. Las conversas españolas y sus aliadas tachan de “coloniales” a las feministas marroquíes, argelinas, tunecinas, egipcias, sirias o turcas que llevan décadas denunciando la expansión del islamismo radical. En sus intervenciones públicas no solo las silencian: las agreden y condenan cuando a alguien se le ocurre mencionarlas. “Me parece que el chico no se ha enterado que Wasila Tamzaly es atea y que no sé qué pinta opinando sobre islam o los musulmanes” se queja la conversa Quiroga tras descubrir el nombre de la feminista argelina Wassyla Tamzali, de 74 años, cerca al suyo en un reportaje. “Tampoco creo que nos vayamos a morir esperando que la señora colonial nos regale su sello de garantía feminista”.


Llamar “señora colonial” a una abogada argelina que ya como estudiante militaba en las filas del independentismo y que ha dedicado toda su vida a construir una Argelia con más derechos para sus ciudadanas, jugándose la vida, expresa esa inversión de la realidad: quien no apoye la doctrina wahabí respecto a la bondad de exhibir la marca de “identidad musulmana” que constituye el hiyab o niqab, solo puede ser “un macho blanco colonialista”. Cuando casualmente es una mujer magrebí, se le ha de llamar colonialista de todas formas.


Porque en nombre de “las musulmanas” solo pueden hablar las islamistas, aseveran las conversas, no una persona nacida como musulmana en un país que obliga a todos sus ciudadanos a ser musulmanes de por vida, y de cumplir con una legislación fundamentada sobre la teología musulmana. No no: ellas no deben opinar de la ideología que determina cada día la rutina de su vida, bajo amenaza y coacción.


Sorprende la soltura con la que manejan las conversas la maza de la “islamofobia” para quien denuncie la imposición de la ideología inhumana wahabí. Islamofobia es lo que practican ellas: acallar y denigrar a las mujeres nacidas musulmanas en un país musulmán, feministas que creen en la igualdad sin adjetivos religiosos, simplemente la igualdad. Mujeres como Wassyla Tamzali (“El burka es el grado máximo de la deshumanización de la mujer, que empieza con el velo”) Nawal Saadawi (“Religión y feminismo son antagónicos.


 Hay profesoras que se ponen el velo porque tienen la mente velada”), Soumaya Naamane Guessous (“Lo que me molesta es que hay una vinculación fanática a la religiosidad. Todo debe pasar por la religión”), Salwa Neimi (“Lo que vivimos es una deformación de nuestra propia cultura árabo-musulmana”), Aïcha Maghrabi (“Desgraciadamente, las niñas en la escuela son ya obligadas a usar el hijab”), Sukran Moral (“El velo es una puesta en escena para conquistar toda la sociedad a través del cuerpo de las mujeres. Es un juego sucio”).



A ellas y a todas las mujeres marroquíes que agradecen el aire de libertad en España y observan con preocupación cómo la ideología wahabí está llevando a cada vez más inmigrantes a adoptar un traje prescrito por normas ultramontanas que nunca existió en su patria ni su tradición, que nunca han visto en sus abuelas.


“No es que las musulmanas sean sumisas: es que son lo bastante rebeldes como para retar con sus cuerpos al Estado racista”, es la última perla de Vasallo. Claro, retar a un Estado laico que tiene entre sus fundamentos la igualdad de mujeres y hombres. Eso sí. Nunca retar la autoridad de los Estados que destierran esa igualdad, nunca la de los teólogos que decretan obligatorio el velo, la segregación de mujeres y hombres. No, Dios no lo quiera. Qué 'cool' queda rebelarse contra el sistema que le otorga a una la libertad de rebelarse, en lugar de amenazarla con violencia, cárcel y muerte.


No siempre es sumisión: hay mujeres que enarbolan esta ideología por decisión propia y que llevan orgullosamente la bandera de la segregación sexual en nombre de la fe. Han elegido el bando de quienes imponen esa ideología en medio mundo, mediante pistola, ley, cárcel, porra y ácido. No son sumisas ni oprimidas. Son opresoras.


Sus víctimas, las mujeres que sufren esas leyes, ya las haga el Estado, ya la televisión por satélite a través de la mano larga de los matones del barrio, no tienen derecho a hablar. Ellas no interesan a las 'feministas' conversas. Hablamos de España, no nos metemos en lo que diga la ley o la sociedad en Marruecos, Egipto o Arabia Saudí. Por supuesto aceptamos encantadas una invitación a un seminario en Qatar, pero en cuanto salta el tema del velo, nosotras somos españolas y nos limitamos a pedir la libertad que garantiza nuestro país laico. Los demás, que hagan de su burka un sayo.



Algunas difunden tuits y memes con la “denuncia doble”: contra la imposición del velo y contra la prohibición del burkini. Para cubrirse las espaldas (además del pelo) y para equiparar el agravio contra unas pocas centenares de ultraislamistas en Francia con la opresión sistemática y a menudo mortífera de decenas de millones de mujeres. “Estamos hartas de que nos digan cómo vestir”, reza el eslogan. Hartas del laicismo, quieren decir.


Porque nunca he visto a estas “feministas islámicas” firmar una carta abierta a regímenes como el saudí, el qatarí o el iraní. Nunca las he visto montando una campaña de protesta contra la Universidad de Al Azhar por adoptar la doctrina de que toda musulmana debe llevar velo.


Nunca las he visto colocarse con una pancarta en la puerta de las mezquitas españolas donde los imames predican a los hombres que, por Dios, deben velar a sus mujeres. No no, sería de colonialistas decir a los musulmanes de qué forma pueden o no pueden oprimir a sus mujeres.


Este discurso no solo oculta la realidad del colonialismo financiero e ideológico saudí, y su transformación radical de las sociedades musulmanas tradicionales.


También cimenta la visión de la ultraderecha europea: la que proclama que hay dos “civilizaciones”, la “occidental” y la “musulmana”, que pueden y deben mantenerse diferenciadas con sus “marcas de identidad” propias. Respalda la idea de que vestir un burkini es algo “habitual” para una musulmana porque expresa su “natural sentido del pudor”, distinto al occidental.


La ultraderecha racista se basa en esta visión para exigir que “lo hagan en sus países”.


 La seudoizquierda abducida por la doctrina wahabí exige que lo puedan hacer “en nuestras playas” para mostrar así la “diversidad” de culturas. Ambas luchan, hombro con hombro, para erradicar la diversidad de las culturas magrebíes, norteafricanas, levantinas o anatolias a favor de una visión única: la musulmana lleva velo. Hiyab, niqab y burkini.


¿Significa todo esto que estoy a favor de la prohibición del burkini? Nunca he estado a favor de cambiar la sociedad mediante prohibiciones.


 Pero el debate sobre el burkini, tal y como se está llevando a cabo, es criminal, al intentar vendernos como “una prenda cualquiera” el símbolo de la máxima opresión sexista ideada por la humanidad. Sí, la máxima: a ninguna otra ideología que la wahabí de Arabia Saudí se le podría ocurrir dejar que se quemen vivas decenas de adolescentes en un colegio sólo para evitar la impureza de que las pueda ver sin velo un bombero hombre.




El niqab, el burka, el burkini son expresión de la segregación sexista teológica. Fingir otra cosa es ser cómplice de los criminales que prefieren dejar quemar a una mujer con tal de no tocarla.
 

Si el islamismo respaldado por las conversas y sus aliados, los racistas ultraderechistas, no se hubiera adueñado del discurso sobre la inmigración musulmana, no haría ninguna falta prohibir burkinis: todos seríamos conscientes de que se trata de un símbolo político de opresión, y como tal se podría respetar dentro de la libertad de expresión, como se tolera la imaginería neonazi o una web de propaganda norcoreana.


No es la prohibición del burkini lo que Quiroga, Figueras o Vasallo combaten desde sus atalayas: es el discurso laico. Si ellas no silenciaran y combatieran el feminismo laico de los países musulmanes, ese feminismo también podría llegar a las inmigrantes en las playas de Francia.


Ésta es la traición. Hasta aquí hemos llegado. Las conversas expiden a la prensa española que las entrevista el certificado de “Libre de islamofobia”. Yo me quedo con Zineb El Rhazoui, amenazada de muerte por los ideólogos a los que siguen las conversas: “Al tomar partido por el ala fascista del islam, arrojas a sus fauces a los demás, a la mayoría silenciosa y a la minoría laica militante.


 La Historia no te lo agradecerá”.



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El Gobierno de Mariano Rajoy reclamó información sobre 715 cuentas de usuarios de Facebook



El Gobierno de Mariano Rajoy reclamó información sobre 715 cuentas de usuarios de Facebook en el primer semestre de 2013, según un informe hecho público por esta red social. En concreto, España solicitó 479 solicitudes referidas a 715 cuentas de usuarios, de las que Facebook respondió revelando datos en el 51% de los casos.


Según explica la empresa fundada por Mark Zuckerberg, los gobiernos hacen solicitudes a Facebook y a otras muchas empresas dentro de las "investigaciones oficiales", estando la "inmensa mayoría de estas solicitudes relacionadas con casos criminales, como robos o secuestros".



Los números totales en estos primeros meses de 2013 reclamados por España a Facebook son menores si se comparan con otros países. Estados Unidos es el país con mayores reclamaciones, ya que presentó entre 11.000 y 12.000 solicitudes, referidas a entre 20.000 y 21.000 usuarios, de los que la red social respondió afirmativamente en el 79%. Le sigue India, con 3.245 solicitudes referentes a 4.144 usuarios.



Reino Unido tramitó 1.975 peticiones que afectaron a 2.337 cuentas; Italia 1.705, referentes a 2.306 cuentas; Alemania 1.886, referentes a 2.068 cuentas de usuarios; o Francia 1.547, referentes a 1.598 usuarios.



Según explica Facebook , en muchos de estos casos las solicitudes gubernamentales recaban información básica del suscriptor, como el nombre y la duración del servicio. En otras solicitudes también se pueden pedir los registros de direcciones IP o el contenido de cuenta real.



"Esta recopilación es un primer informe importante, si bien, no el último", explica en dicho informe Colin Stretch, director jurídico de Facebook . "En nuestros siguientes informes, esperamos poder proporcionar aún más información sobre las solicitudes que recibimos de las autoridades del orden público", añade.










domingo, 28 de agosto de 2016

Crónica de un pactito anunciado


Ha ocurrido lo que ya habíamos anunciado, el pactito entre C’s y PP se ha firmado, eso sí, como se trata de una engañifa que no va a servir para nada, lo han rubricado Hernando y Girauta (¡vaya par de franquistas! El primero denostó a las víctimas del franquismo diciendo que actuaban por interés económico y el segundo es el autor de un libro donde se argumenta que fue la República la causante de la Guerra Civil, los pobres militares se vieron obligados), mientras Rajoy y Rivera se daban la mano de forma forzada.
 
Bueno pues ya ha sucedido. ¿Y ahora qué? ¿Para qué sirve un pacto que no tiene la mayoría para llevarlo a cabo? Además es un pactito, donde las dos fuerzas no han hecho sino intentar culpar a un tercero y acordar medida que no podrán llevar a cabo.
 
Cuando se verifique que Rajoy no saldrá investido, C’s y PP quedarán como lo que son: unos farsantes. Han estado sólo interesados en anunciarse como salvadores de España, de una España cuyo piloto pretenden que sea quien la ha estado hundiendo y cuyo copiloto Rivera tiene como pretensión mayor ser vicepresidente de un gobierno de Rajoy, del mismo que echaba pestes hace tan sólo cuarenta días.
 
 
No puede haber credibilidad para un pacto que no sirve, para un pacto que se ha dejado en el tintero cuestiones muy importantes, que no soluciona los problemas de los más necesitados y sobre todo para un pacto que tiene los días contados y cuyo desarrollo es en muchos casos imposible de realizar o son sólo meras intenciones.
 
Las medidas que presenta son de traca. Muchas de ellas hablan de llegar a conseguir algo que es imposible porque no pueden hacerlo sin contar con otras fuerzas. Otras son, según los expertos, imposibles de conseguir como la retroactividad que se pide para obtener el dinero no recaudado en la amnistía fiscal de 2012. Lo sustancial se ha quedado fuera.
 
Ciudadanos iba a este pacto a sabiendas de que tenía que ceder lo importante, puesto que lo esencial no era solucionar problemas, sino que le vieran como salvador de la patria. Lo de menos ha sido el contenido, lo importante era que se percibiera al partido como el Moises de la política española, el que ha descubierto la pólvora. Sin C’s España ha estado equivocada y vagando por caminos extraños durante cuarenta años. Ellos han venido a salvarnos y con este pacto se ha conseguido.
 
Es para partirse y troncharse. Este líder joseantoniano que se cree indispensable, esencial y patriótico lo único que ha hecho es jugar a la política, tratar de hacerse notar y construir un pacto que ha dejado sus primeras y esenciales propuestas en el barranco para aceptar lo que siempre había puesto como líneas rojas.
 
 
 
Ni desaparición de las diputaciones, ni reforma constitucional, ni contrato único, ni…,        total: Papel mojado. Una trampa para despistados y una forma de marear la perdiz y de perder tiempo en beneficio propio, porque lo que está seguro C’s es que quiere entrar en el gobierno y que de producirse unas nuevas elecciones es posible que se quede para vestir santos. O se casa ahora con el PP, o puede quedar en el olvido para toda la vida. Lástima que no dependa sólo del PP y que el PSOE no esté por la labor de colaborar. El “menage a trois” parece fallido.
 
Y todo esto escenificado en una rueda de prensa donde Rivera de forma triunfalista ha dicho que gracias a él España se ha puesto en marcha, que en pocas horas se ha hecho más que en 38 años de democracia y que ha arrastrado a la vieja derecha y a la vieja izquierda a una etapa de regeneración. Pobrecillo, este pseudolíder se ha creído de verdad que es el no va más, cuando es un abrazafarolas del PP, de tomo y lomo. Por cierto, una rueda de prensa donde no se ha entregado el pacto escrito a los periodistas, no vaya a ser que puedan preguntar con precisión.
 
Entre todas las medidas no se habla de aumento del salario mínimo ni de la renta universal. Eso sí, se dice que se aprobará un complemento salarial para los trabajadores que ganen menos (no dice cuánto), lo que significa que los empresarios podrán, sin rubor, pagar menos porque el Estado –con dinero de todos— completará el salario. Total, una ayuda al empresario con dinero público puesto que debería ser él el que pagara salarios dignos.
 
En total se dice que todo lo que se ha pactado costará 29.000 millones de euros. Eso sí, sin decir de dónde se va a sacar, aunque aseguran que no se subirán impuestos. Si sumamos a los 29.000 millones de euros, los 10.000 que pretende que se recorte la Unión Europea, nos encontramos con que la multiplicación de los panes y los peces es un milagro menor si lo comparamos con lo que tiene que ocurrir para cuadrar estas cuentas imposibles. Otra certeza más de que se trata de un timo, el de la estampita, donde en el sobre sólo hay un billete y el resto son papeles de periódicos.
 
En fin, nada nuevo bajo el sol. Se ha verificado lo esperado, una vuelta de tuerca más para presionar al PSOE y un acuerdo que no se realizará. Estos chicos de C’s van a batir un nuevo récord Guiness, el de acuerdos de Estado fallidos –dos en seis meses—, eso sí, “TODO POR ESPAÑA”
 
 
Salud y República